Cáncer de mama

Octubre es el mes de la lucha contra el cáncer de mama, y es que es necesario concientizar a la gente porque tiene un impacto enorme en México y el mundo. 

Por Dra. Jacqueline López | @drajackielopez

El cáncer es el crecimiento de las células sin control por diferentes factores. Genética, cambios o mutaciones en el ADN, estos cambios se heredan y aumentan notablemente el riesgo de ciertos tipos de cáncer y por eso hay cánceres que afectan con más frecuencia a algunas familias. Pero todo es así, en cáncer de mama la mayoría de los cambios en el ADN son adquiridos, esto significa que el cambio o mutación de las células del seno, sucedió durante el transcurso de la vida de una mujer y no es un cambio hereditario.

Existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de generar estos cambios celulares en cada tipo de cáncer. 

El sexo femenino, envejecimiento, antecedentes familiares de cáncer de mama, exposición a radiaciones, vida menstrual prolongada, no tener hijos, utilizar terapia a base de hormonas, alimentación rica en hidratos de carbono y grasas, obesidad, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo son los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama.

El hecho de ser mujer es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama, por lo que todas las mujeres, sin excepción, deben revisarse rutinariamente.

Para esto hay dos tipos de prevención, el primero, es disminuir los factores de riesgo promoviendo estilos de vida sanos como dieta rica en frutas, verduras y baja en grasas. Hacer ejercicio, no fumar, no ingerir alcohol en exceso, consumir ácido fólico y mantener un adecuado índice de masa corporal, evitando el sobre peso y la obesidad.

El segundo tipo es la detección de cáncer oportunamente que incluye la autoexploración, el examen clínico y la mastografía. Si bien, es sabido que realizar una mastografía anual es el estándar de oro para el diagnóstico de cáncer de mama, no podemos dejar de insistir en la autoexploración.

Existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de generar estos cambios celulares en cada tipo de cáncer. 

El sexo femenino, envejecimiento, antecedentes familiares de cáncer de mama, exposición a radiaciones, vida menstrual prolongada, no tener hijos, utilizar terapia a base de hormonas, alimentación rica en hidratos de carbono y grasas, obesidad, sedentarismo, consumo de alcohol y tabaquismo son los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama.

El hecho de ser mujer es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama, por lo que todas las mujeres, sin excepción, deben revisarse rutinariamente.

Para esto hay dos tipos de prevención, el primero, es disminuir los factores de riesgo promoviendo estilos de vida sanos como dieta rica en frutas, verduras y baja en grasas. Hacer ejercicio, no fumar, no ingerir alcohol en exceso, consumir ácido fólico y mantener un adecuado índice de masa corporal, evitando el sobre peso y la obesidad.

El segundo tipo es la detección de cáncer oportunamente que incluye la autoexploración, el examen clínico y la mastografía. Si bien, es sabido que realizar una mastografía anual es el estándar de oro para el diagnóstico de cáncer de mama, no podemos dejar de insistir en la autoexploración.

La autoexploración de mamas está indicada en mujeres a partir de los 18 años, hazlo como una rutina: una vez al mes, 7 días después de haber terminada la menstruación por 10 minutos. 

La auto exploración tiene tres pasos; primero, frente a un espejo con los brazos en la cintura se observa la simetría entre mamas, la coloración y la superficie. Repite la observación con los brazos en la cabeza. 

Segundo, toca con tres dedos todo el seno empezando desde la axila en forma circular hasta llegar al pezón con intención de palpar alguna masa o tumoración. 

Repite el paso acostada y hazlo en ambos lados. Por último, presiona el pezón y revisa que no salga ningún líquido. 

Recuerda que cualquier hinchazón, engrosamiento, irritación, descamación, enrojecimiento, o hendiduras en la piel del seno, dolor en el seno o en el pezón, retracción, contracción o secreción de los pezones, por más mínima que sea la duda, acude al médico o especialista para revisión.

El examen clínico debe de ser practicado anualmente a partir de los 25 años de edad, por personal de salud capacitado en la exploración de mamas. Por último, la revisión anual con mastografía debe de ser a partir de los 40 años en todas las mujeres, ya que no todos los tumores de mama se palpan o dan síntomas. 

En México, se observa una media de edad diagnóstica a los 51 años, por eso se indica una mastografía a partir de los 40 años, ¡10 años antes y suficientes para el diagnóstico oportuno!

 

Desafortunadamente, en México y en países en desarrollo, la mayoría de los diagnósticos se realizan cuando el cáncer está en etapas avanzadas; en este momento, a pesar del tratamiento, hay un pobre pronóstico. 

Sabiendo esto, antes de que el cáncer de mama se expanda y se propague a otras partes del cuerpo (haciendo metástasis) como pulmón, huesos o hígado, dedícale 10 minutos, es menos de lo que te tardas revisando redes sociales, en ir al supermercado o en vestirte. Solo 10 minutos al mes, que pueden salvar tu vida. 

 

Enfaticemos en la exploración, enfaticemos en la prevención.

OMS, https://www.who.int/cancer/events/breast_cancer_month/es/